¿Cómo saber si mi perro tiene demencia? ¿Cuál es su tratamiento?

¿Cómo saber si mi perro tiene demencia? ¿Cuál es su tratamiento?

Los perros, al llegar a la senectud, pueden presentar síntomas y comportamientos que lleven a diagnosticar una demencia senil. Si tienes un perro que supera la edad de 7 u 8 años y has observado comportamientos “raros” que antes no tenía, esto te interesa.

 

El síndrome de disfunción cognitiva en perros, llamado también el “Alzheimer canino”, es la pérdida progresiva de los rasgos propios de nuestro perro, haciendo que se comporte de forma totalmente distinta a como lo había estado haciendo habitualmente. Este comportamiento “diferente” es el que nos da la clave para observar determinados síntomas de la enfermedad.

 

¿Cuáles son los síntomas de la demencia en perros?

Hay distintos comportamientos y rasgos que son considerados propios del proceso de envejecimiento, pero hay que diferenciar entre una disminución de la actividad psicomotora y un envejecimiento cognitivo patológico. Por ello es importante observar qué síntomas tiene nuestro animal.

 

 

Los cambios de comportamiento se suelen dividir en varios grupos:

 

1.- Alteración de la interacción social.

Disminuye el interés por las caricias o el contacto, saludan con menos énfasis, aparecen conflictos sociales o hiperapego…

 

2.- Pérdida de memoria y retraso en el aprendizaje.

Uno de los síntomas que se detectan más frecuentemente es la eliminación inadecuada de las micciones. Responden peor a órdenes que antes conocían, son incapaces de aprender órdenes nuevas, no reconocen a los propietarios, etc.

 

3.- Desorientación.

Se pierden en lugares conocidos, intentan pasar por el lado equivocado de la puerta, son incapaces de esquivar ciertos obstáculos o se quedan parados delante de ellos.

 

 

4.- Alteraciones del ciclo sueño-vigilia.

Duermen por el día y no descansan por la noche.

 

5.- Disminución de la actividad, de la exploración y de la respuesta a estímulos.

 

6.- Ansiedad o inquietud.

Puede manifestarse de diferentes formas: descansan menos, están más agitados, muestran ansiedad cuando sus propietarios se van de casa, aumenta su irritabilidad o realizan vocalizaciones excesivas, aparecen comportamientos estereotipados o conductas destructivas, etc.

 

7.- Disminución de la conducta de acicalamiento y alteraciones del apetito (aumento o disminución).

 

 

¿Cuáles son las causas de Alzheimer en perros?

La demencia es causada por la disminución en el número de neuronas en la corteza cerebral y el hipocampo. Si bien se desconoce el por qué, se cree que se debe al estrés oxidativo, que daña los neurotransmisores y la función neuronal cerebral normal.

Para un diagnóstico y confirmación de sintomatología, debemos poseer cierta capacidad de observación de nuestro perro y la alteración de su comportamiento, pero para la confirmación definitiva de un diagnóstico de demencia, lo primero que hará nuestra veterinaria será realizar una exploración física con el fin de descartar cualquier tipo de molestia o enfermedad que haya hecho que aumente la irritabilidad y cambio de comportamiento del animal, complementándose dicha exploración con las pruebas pertinentes de laboratorio y diagnóstico por imagen.

El diagnóstico por un profesional es primordial, pues podemos ver muchos casos en el que coexisten enfermedades propias junto a la demencia en perros ancianos.

 

¿Cómo saber si mi perro tiene demencia? ¿Cuál es su tratamiento?

 

¿Cómo se trata la demencia senil en perros?

Para afrontar adecuadamente la disfunción cognitiva en perros suele ser necesaria una “reeducación” del animal con órdenes muy simples y con recompensas claras, así como realizar juegos en los que disfrute sin llegar al cansancio (tira y afloja con cuerdas, esconder algunos premios en un área cercana y que intente utilizar olfato/vista para encontrarlos, juguetes masticables u otro tipo de objetos en los que podamos esconder snacks y se entretenga en sacarlos).

En perros diagnosticados de Alzheimer canino mantener una rutina de fácil reconocimiento hará que se sientan más cómodos y puedan predecir qué es lo que acontece en cada tramo horario del día. Además, si nuestro perro tiene problemas a la hora de miccionar y existe posibilidad, es recomendable aumentar las salidas al exterior.

El ejercicio físico moderado mejora el riego sanguíneo al cerebro y puede estimular, en mayor o menor medida, el crecimiento de las células que actúan directamente en las funciones de memoria.

 

 

En cuanto a la posibilidad de administrar un tratamiento farmacológico, será nuestro veterinario de confianza quien lo determine. Este tipo de tratamiento va orientado a restablecer los niveles de neurotransmisores y evitar así que el proceso degenerativo sea más rápido.

Como complemento al tratamiento farmacológico se puede poner foco en la alimentación y/o administración de suplementos ricos en antioxidantes. El Ginkgo Biloba, por ejemplo, es un árbol cuyo extracto posee propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y vasodilatadoras cerebrales.

En todo caso, siempre debemos consultar a un profesional antes de la administración de cualquier suplemento.

Si bien la demencia en perros está en una fase inicial de estudio, la mejora en la calidad de vida de los perros en el ámbito familiar es fundamental para que el animal pueda encontrarse mejor. Debemos, ante todo, tener paciencia y atender a nuestro perro ante situaciones que puedan generarle estrés.

 

¿Tienes un perro con Alzheimer? ¿Reconoces en el comportamiento de tu animal alguno de los síntomas de disfunción cognitiva que hemos descrito en nuestro post? ¡Cuéntanos tu experiencia!

 

Perros con Historia
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