Cuándo y cómo vaciar las glándulas anales a un perro

¿Cuándo y cómo vaciar las glándulas anales a un perro?

Una mala alimentación, traumatismos o infecciones pueden crear problemas al perro para vaciar sus glándulas anales con normalidad. Te explicamos los síntomas de un mal funcionamiento y cuándo y cómo vaciarlas.

 

¿Qué son las glándulas anales y para qué sirven?

Tanto perros como gatos y hurones tienen dos glándulas anales de entre 1 y 3 cm de diámetro bajo la piel, una a cada lado del ano (en el esfínter interno), que funcionan como carta de presentación a otros perros.

Estas glándulas son bolsas que contienen un líquido entre amarillento y marrón, de olor muy desagradable, que se excreta a través de unos conductos que terminan en el exterior del ano.

Cuando un perro está sano, la evacuación del líquido se efectúa de forma natural con las heces y este líquido informa a otros perros de su sexo, enfermedades, su temperamento, etc… Es por ello que, normalmente, los perros olisquean su trasero al saludarse.

Otra de las funciones del líquido que contienen las glándulas anales es el marcaje del territorio: el perro marca el espacio en el que se mueve para que otros perros puedan olerlo e identificarlo.

Además, el líquido que expulsan las glándulas perianales sirve también para lubricar el ano en la defecación.

Si las glándulas anales funcionan con normalidad, no sería necesario vaciarlas, pero si existe un problema en el vaciado natural o se acumula mucho líquido, será necesario consultar a nuestro veterinario de confianza.

Normalmente unas glándulas anales muy llenas provocan que nuestro perro desprenda un olor fuerte y desagradable.

 

 

¿Por qué las glándulas anales dejan de funcionar con normalidad?

Las glándulas anales, como hemos comentado, expulsan líquido con regularidad y no tienen por qué ocasionar problema alguno al perro, aunque pueden vaciarse y explotar ante una situación de miedo o estrés incontrolado.

Una mala alimentación (también la obesidad), un traumatismo o infecciones y abscesos son los principales motivos por los que un perro no es capaz de vaciar sus glándulas anales.

Si las glándulas anales no se vacían con regularidad, el líquido puede compactarse más de lo normal, haciendo que no pueda excretarse de forma natural. Entonces, las glándulas se infectan por la acción de bacterias intestinales, se produce un absceso y este puede fistulizar y crecer al exterior como un prurito o una herida junto al ano.

En muchos casos, llegados a este punto, la única solución es quirúrgica.

 

 

¿Qué síntomas indican que las glándulas anales no funcionan bien?

Si observamos a un perro incapaz de expulsar el líquido de sus glándulas anales, identificaremos algunos síntomas muy claros:

-Se lame en exceso.

-Arrastra su ano por el suelo en un intento por rascarse y vaciar las glándulas.

-Lleva su rabo hacia abajo y se niega a caminar.

-Se muestra apático.

-Presenta fiebre a causa de la infección.

 

¿Cómo y cuándo vaciar las glándulas anales?

Si nuestro perro presenta la sintomatología descrita, deberemos acudir al veterinario. Vaciar los sacos anales resulta doloroso si se han encapsulado y es por ello que su vaciado debe llevarse a cabo por un profesional con experiencia.

Si nuestro perro necesita de un vaciado regular es posible que el veterinario nos enseñe cómo hacerlo en casa y nos indique llevarlo a cabo de forma periódica (normalmente una vez al mes).

Solamente vaciaremos las glándulas anales de nuestro perro en casa bajo prescripción profesional y si realmente estamos seguros de cómo hacerlo. Un vaciado continuo de forma inadecuada puede provocar lesiones traumáticas.

Para vaciar las glándulas anales cogeremos una gasa o toallita especial para perros con nuestra mano derecha y con la izquierda levantaremos el rabo del perro. Con los dedos localizaremos las dos glándulas anales (dos bultos en los laterales inferiores del ano. Si imaginamos un reloj, por ejemplo, estarían en la posición de los números 4 y 8) y realizaremos presión sobre ellas. Veremos que, si están muy llenas, expulsan un chorro de líquido cuantioso y con fuerza.

 

 

En el caso de perros ancianos, que van perdiendo la capacidad autónoma de poder vaciarse asiduamente, podemos extremar las medidas higiénicas limpiando la zona anal tras cada deposición con un pañuelo suave para no dañarle y que no quede ningún resto, evitando de esta forma infecciones.

Hay perros que por una malformación genética tienen las glándulas perianales más profundas y no las pueden vaciar con normalidad. En estos casos deberá ser corregido mediante cirugía.

 

¿Cómo prevenir posibles problemas en el vaciado de las glándulas anales?

Si nuestro perro tiene un problema crónico, la falta de evacuación natural del líquido de las glándulas perianales y su posible encapsulamiento es un síntoma provocado por un problema subyacente.

Para evitar un mal mayor lo más importante es dar alimento de primera calidad a nuestro perro y controlar su peso. La falta de fibra, una única fuente de proteínas o un exceso de agua en las heces pueden generar la obstrucción de las glándulas.

Tomar probióticos y añadir fibra a la alimentación es también beneficioso.

 

 

Como veis, es muy fácil identificar cuándo nuestro perro tiene un problema en el vaciado de sus glándulas anales, pues la sintomatología es clara e inequívoca. Hay que poner el foco en su alimentación, en que los perros obesos tengan un ejercicio continuado y extremar las pautas higiénicas tras las deposiciones para evitar problemas.

 

¿Conocías la función de las glándulas anales en perros? ¿Ha tenido tu perro algún problema por no vaciar las glándulas con normalidad?

 

Perros con Historia
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