La curiosa historia de los perros que viajaron en el Titanic

La curiosa historia de los perros que viajaron en el Titanic

De todos los perros que había a bordo del transatlántico solo tres sobrevivieron tras el hundimiento. Te contamos la interesante historia de los perros que viajaban en el Titanic.

 

Tenemos en nuestras retinas las imágenes de la película Titanic, estrenada en 1997; no sólo por el desarrollo de la trama cinematográfica, sino por las propias imágenes tomadas del transatlántico hundido, bellas a la par que espectaculares.

La madrugada del 14 al 15 de abril de 1912 se hundía el mayor transatlántico del momento a consecuencia del choque con un iceberg que rajó la quilla: el “Royal Mail Steamship Titanic”.

El buque zarpó del puerto de Southampton (Inglaterra) el 10 de abril rumbo a Nueva York y de los 2223 pasajeros embarcados perecieron 1514. De los supervivientes del hundimiento podemos contar que tres fueron perros.

 

La curiosa historia de los perros que viajaron en el Titanic

 

Algunas fuentes indican que subieron a bordo entre ocho y doce perros, pero probablemente fueran muchos más. Aunque solamente los pasajeros de primera estaban autorizados a viajar con sus perros, es probable que alguno más se colara dentro del equipaje de las demás clases. Es lógico que quien pretendiese comenzar una nueva vida al otro lado del Atlántico no quisiera separarse de sus amigos de cuatro patas.

Se tiene constancia que los perros eran paseados diariamente por personal del buque en la popa del barco y, aunque tenían prohibido mantenerse en cabina, muchos de ellos estaban con sus dueños dentro de sus habitaciones, unas veces con el permiso expreso del personal y otras porque se hacía la vista gorda. Para estos perros se habían habilitado unos cheniles a modo de perrera donde debían permanecer encerrados.

 

La curiosa historia de los perros que viajaron en el Titanic

 

De los perros que sobrevivieron dos eran pomeranian y el tercero un pequinés. Es probable que dado su pequeño tamaño, fueran los animales idóneos para abandonar el buque en unos botes en los que, abarrotados de gente, no ocupaban un gran espacio y podían ir en los regazos de sus dueños.

“Lady” fue una de las pomeranian supervivientes. Adquirida por la señora Margaret Hays en su estancia en París, viajó en el bote salvavidas número 7, el primero que se preparó tras el accidente.

Se dice que “Lady” fue envuelta en una manta cuando se dió la orden de evacuar el transanlántico. De su existencia se tiene cuenta hasta 1917, momento en el que se escapó de casa y nunca más se tuvo noticias de ella.

 

La curiosa historia de los perros que viajaron en el Titanic

 

Otro de los pomeranian, cuyo nombre nos es desconocido, era propiedad del magnate de fabricación textil Martin Rotschild y su mujer Elizabeth Jane Anne, que subieron en el bote número 6 tras tener una discusión con un marinero al negarse a montar en él sin su perro.

Y el tercer superviviente fue el pequinés “Sun Yat Sen”, propiedad de Henry Harper, fundador de la editorial Harper & Brothers Publishing House, que volvía de un tour alrededor de Asia y Europa. Ámbos subieron en el bote salvavidas número 3.

Posteriormente al salvamento muchos de los supervivientes contaron que viajaban con su perro, como un Fox Terrier llamado “Dog“, una Airedale llamada “Kitty” y un Bulldog llamado “Gamin de Pycombe“, entre otros.

 

La curiosa historia de los perros que viajaron en el Titanic

 

Otra de las historias tristes que se supo posteriormente fue la del Gran Danés de la pasajera Ann Elizabeth Isham que, negándose a dejar a su perro hundirse en el océano gélido, prefirió quedarse con él antes que dejarlo solo. Días más tarde se hallaron los dos cuerpos entrelazados flotando en el agua.

Frou Frou” fue otro perro de tamaño pequeño que su dueña, Helen Bishop, tuvo que dejar en su cabina de primera clase porque pensaba que no sería muy bien vista con su perro en su regazo en el bote salvavidas, cuando la vida de niños y adultos estaba en riesgo.

Como curiosidad podemos resaltar que algunas familias a la hora de asegurar su equipaje también lo hicieron con sus mascotas. Es más, hubo una en concreto, que cobró el seguro por sus dos perros fallecidos: uno fue un Spaniel de nombre “Charles” asegurado en 100$ y un Airedale llamado “Billy” asegurado en 200$. Los hijos de la familia quisieron montarlos en los botes salvavidas pero el padre indicó que eran demasiado grandes para viajar a bordo.

Se tiene constancia, además, de que hubo otros animales a bordo, como la gata “Jenny”, que era la mascota de la tripulación y que campaba a sus anchas por las cocinas, a sabiendas de que era una buena cazadora de ratas y ratones. También aves de todo tipo, como gallinas o canarios.

Se comenta que poco antes del hundimiento total del buque, se liberó a los perros de sus cheniles y que corrieron de un lado para otro sobre la cubierta, presas de la tensión y miedo del momento, aunque esto formará parte del misterio que envuelve a la tragedia del Titanic para siempre.

 

El hundimiento del Titanic es una de las mayores tragedias navales de la historia y puso a prueba el ego humano ¿Hubieseis peleado vosotros por salvar a vuestros perros? ¡Yo lo tengo claro!

 

Imágenes de stock, Anton_Ivanov y srperro.com

 

Perros con Historia
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